9 consejos probados para comer sano y fácil

Todos queremos comer sano y fácil. Pero en realidad no lo queremos lo suficiente, sino lo haríamos y punto ¿verdad?. Nos pueden otros aspectos emocionales que no hemos gestionado bien y que hacen que nos atiborremos a chocolate, pizza, o...

Por ejemplo, a menudo intentamos compensar la falta o carencia de dulzor en nuestra vida comiendo alimentos dulces. Y así con cada emoción o sabor.

En esta entrada no te voy proponer que hagas determinadas recetas saludables, que introduzcas los superalimentos que están de moda, que te pongas a hacer espaguetis de seitán, bolas de trigo sarraceno, que utilices condimentos como el kombu o wakame con sésamo, que para beber uses kuzu + umeboshi con agua,..., que por otro lado no estaría nada mal que hicieras.

No no, de complicarnos nada. Te propongo unos cambios sencillos y fáciles de aplicar para mejorar tu salud, sin invertir mucho más tiempo del que ocupas en tú actual manera de comer. Ya tendrás tiempo de hacer otros cambios algo más complicados.


alimentos para comer sano y facil
Comer sano y fácil. Imagen de Geralt en pixabay


  1. Calidad de los alimentos
    Para comer sano tienes que controlar lo que comes, que sea lo más sano posible. Esto lo puedes hacer consumiendo bio, eco, o alimentos controlados que no lleven pesticidas, abonos químicos,...

    Muchos hortelanos venden su producto a las fruterías directamente. O quizás tengas conocidos que tienen huerta.

    Una vez que has dado con el sitio o quién te lo venda, no gastarás más tiempo en buscarlos. Si buscas bien no tiene porque ser mucho más caro.


  2. Alimentación natural
    Para comer sano los alimentos deben ser frescos. Que frutas y verduras no hayan sido recogidas hace meses, inmaduras y guardadas en cámaras frigoríficas.

    Lo mínimo que puedas de comida procesada. Comer procesado o industrial no es comer sano. Eso sí, fácil a más no poder.

    En los alimentos procesados, los valores nutricionales de lo que comes están deteriorados por el método de cocción. Al mismo tiempo, para que no se estropeen y duren y duren en el tiempo, se agregan sustancias necesarias para la conservación pero nocivas para nuestro bienestar.

    Esta comida industrial lleva exceso de sal, azúcar, harina, grasa,... de mala calidad todas ellas. Además lleva gelificantes, edulcorantes, emulsionantes, acidulantes, gasificantes, estabilizantes, aromatizantes,... Algunos de ellos son naturales, pero no la mayoría. A lo largo del día vas sumando.

    Solemos llamar aditivos a estas sustancias añadidas, pero que sepas que no tienen propiedades alimentarías, solo se usan para modificar sabores, olores y texturas, y claro, para conservar ese alimento que está muerto desde hace tiempo.

    Y sí se pueden conservar alimentos sin añadir estos aditivos químicos, pero resulta más caro a la industria alimentaria.

    Ten en cuenta que los perjuicios no solo son debidos a la cantidad, sino a la mezcla de ellos, a su interacción, la sinergia, generando moléculas desconocidas para el organismo, y no se sabe lo que puede suceder a medio plazo, y no para bien.


  3. Consume grasas de calidad
    Más grasa vegetal y menos animal. Debemos dar prioridad a los omegas 3, 6 y 9.

    Casi todo el ácido araquidónico lo encontramos en las carnes y lácteos. Este ácido estimula la inflamación. Si reducimos las grasas animales, reducimos la inflamación.

    Los ácidos grasos son mediadores importantes de la inflamación debido a su capacidad para formar prostaglandinas, tromboxanos y leucotríenos.

    Dependiendo del tipo de grasa que consumamos habitualmente, podemos realizar una reducción o un aumento significativo de la inflamación.

    Los aceites que vamos a consumir, en plural, que sean virgen de primera presión en frío. Estos se añaden en el plato ya servido, no para cocinar con ellos.

    Al cocinar, con el calor, anulamos las propiedades de ese aceite. Que sepas que el aceite de oliva (omega 9 o ácido oleico) es uno de los mejores para cocinar, pues aguanta mejor las altas temperaturas.

    Si tienes problemas con la inflamación, te puedes ayudar con estas plantas antiinflamatorias.


  4. Sal de calidad
    Poca pero buena, no las refinadas que no aportan oligoelementos.

    Si quieres conocer las claves para elegir la mejor sal, la más saludable.


  5. Azúcar
    Si puedes prescinde de él. Y si tomas, nada del refinado o blanco. De tomar, que sea azúcar integral de caña o panela, que nos aportará algo de fibra, vitaminas, minerales y no solo calorías vacías.


  6. Pásate a lo integral
    Cereales como trigo, avena, centeno, arroz,... En el salvado y el germen, es decir lo de fuera, el exterior, hay aceites poliinsaturados muy beneficiosos, fibra, minerales, vitamina D, y otros compuestos fitoquímicos y bioactivos beneficiosos para la salud... Es una pena desecharlos.

    Un grano integral está vivo, lo entierras, germina y te sale una planta, vida. Un grano no integral o procesado lo plantas y se pudre.

    Si quieres saber cómo germinar esos cereales en casa para añadirlos a tus platos o elaboraciones culinarias.

    Y que sepas que no es lo mismo un alimento integral que uno rico en fibra. No tiene nada que ver.

    Como ya te he dicho antes, que el azúcar también sea integral.


  7. Come variado
    Así aportarás todos los macro y micronutrientes. El único alimento completo es la leche materna para el recién nacido en sus primeros meses de vida.

    La gente varia la comida y la cena, ¿tú haces desayunos diferentes?, casi seguro que no. Aquí te dejo más de 50 tipos de desayunos sanos


  8. Come alimentos de temporada y de tu zona
    Además de ser más baratos, porque es cuando más oferta hay, son mejores para nuestra salud y más ricos.

    Estos alimentos crecen respetando los ritmos de la naturaleza, por ejemplo, en temporada cálida ofrecen alimentos refrescantes, y al contrario, en invierno te calientan. Te proporcionan lo que necesitas en cada estación.

    Suelen ser más ecológicos y sostenibles. Ayudas al comercio local. Mira esta entrevista a un profesional que trabaja con el movimiento Slow Food.   

    Los alimentos que no son de temporada o bien los importan de otros países (no tienen porque tener los mismos parámetros de seguridad en cuanto a alimentación), o para que se den en ese momento necesitan de más sustancias químicas (abonos químicos, pesticidas).


  9. Mastica bien lo que comes
    Realizar una buena masticación es muy importante, lo puedes ver clicando el enlace.


Como habrás visto, estos consejos para comer sano no son muy difíciles de implementar. Y lo que quizás gastes de más en productos de calidad, lo restas al tomar alimentos de zona y temporada, que son más saludables y baratos.



¿Te parece complicado realizar estos cambios para comer sano y fácil? ¿Te vas a animar a implementarlos? Cuéntanos como te ha ido si lo haces.

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